lunes, 25 de abril de 2011

Dentro tuyo, ahí estoy.

Sentada en la plaza observe una chica que caminaba y parecía que no sabia a donde iba, no se de donde salio nunca la vi llegar, levante mi mirada y ahí estaba, y cuando empece a mirarla parecía como si no quisiera irse, sus pasos eran lentos y su mirada iba mas allá de lo que pisaba, todo lo contrario, miraba .. no se que, si el cielo o las copas de los árboles, yo también los miré para saber que le atrapaba de ellos y es que el sol les daba delicadamente, los rozaba y los mecía como si nada mas existiera, estaban ahí esos arboles con sus copas tan indiferentes a las personas como nosotros de ellos.


Y la volví a mirar, no era nadie de otro mundo pero algo se me hacia particular, llevaba zapatillas verdes y se movía como si nadie mas estuviera caminando cerca de ella y despacio eligió un banco y se sentó y saco de su bolso un atado de cigarrillos y prendió uno y admiró como la gente pasaba caminando al lado suyo, toda una paradoja; desde que ella estaba sentada, parecía como si la ciudad se hubiese puesto de acuerdo y a todos a los que veía pasar iban de la mano con alguien mas, o abrazados o besándose y la volví a mirar, puso cara de desconcierto, de angustia tal vez o de simple espera.. 


Y tal cual lo esperaba, como si la conociera, esa fue la parte donde levanto la mirada y me hizo una seña de que fuera hacia ella, miró hacia atrás, en el tiempo tal vez y dijo, cuando yo ya estaba ahí, (en el lugar que tenia que estar sin duda) .. "debe ser la única vez en toda mi vida que me siento como me siento, que puedo pararme en cualquier lugar y verme en tercera persona, siempre sola.."


Nos hablamos por horas y nos preguntamos demasiadas cosas pero supe desde el comienzo que estaba preocupada, ella, si, ella y yo, dos personas iguales pero distintas, encerradas en el mismo cuerpo. Ambas nos preguntábamos si habíamos nacido separadas pero unidas a la vez, predestinadas a elegir lo mismo, aunque pensemos distinto, siempre distinto.
No hacia mucho nos habíamos dado cuenta de eso, no por nada íbamos por la vida mostrando la mina rebelde que no se retracta y que no sabe hablar de otra manera que no sea de frente, que se hace la fuerte pero que a la vez es sencilla y que se sensibiliza de todo y con todo.
Que miramos el mundo tal cual es y que lo podemos analizar y pese a todos sus defectos amarlo igual- 


Y como no podía ser de otra manera, terminé por decirle: - No estas sola, dentro tuyo, ahí estoy, 
Apagué el cigarrillo, me levante y me fui.

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